En los pequeños detalles lo ve, lo recuerda sin querer y ya no lo quiere más, o por lo menos eso quiere creer. Su mente y su corazón se combinan mientras camina por su casa, su memoria lanza el primer chispazo del día, lo evade y, como siempre, sigue el día. Camina ahora por las calles añorando verlo pasar por su costado mientras evita reconocer a toda persona que tiene cerca. Tiene miedo, está indecisa, no quiere creer más, no pretende querer de nuevo y salir perdiendo.
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