domingo, 17 de enero de 2016

Si me preguntas que cómo me siento te diré que no lo sé.
Quizá debería llorar todo el día o estar enojada todo el día, no tener ganas de nada o tener todas las ganas del mundo de romperte la cara.
Me diste una sonrisa que no había visto antes y pronunciaste su nombre, esas tres sílabas fueron suficientes para derrumbarme, para terminar de romper todo lo que llevaba dentro. Pero aún así puedo decir que no me siento mal... creo que me quiero convencer de algo, pero aún no descubro de qué exactamente.
Esto solo lo saben dos amigas porque sé que contarle esto a más personas implicaría recibir insultos hacia ti y eso no es lo que quiero, no quiero que me convenzan de que eres un idiota que sigue pensando en su ex. No me quiero enterar de que todo este tiempo ella ha seguido ahí, en tu cabeza, en tu música, en las canciones que tanto lamentas, en esa película, en ti. No quiero que lo que te dije ayer sea cierto, no quiero que me digas que la extrañas ni que viste algo de ella en mí que te hizo confundir de esa manera. Tengo ganas de quererte, tengo ganas de abrazarte y que no me sueltes más, pero no me quiero amarrar a alguien que vive con su pasado.
Tengo un nudo inmenso en la garganta, no sé qué será mañana cuando nos veamos. No sé cuál será mi siguiente paso solo espero que sea el correcto para mí.

Y sí, mi curiosidad es grande, MUY grande.
Te has puesto a cantar las canciones que hicieron y no solo cantarlas sino también publicarlas, te aplaudo en verdad, muy bien, me parece grandioso.

lunes, 11 de enero de 2016

Me encanta, me fascina, me muero por él.
Siento algo muy parecido a la felicidad, pero mucho más bonito que eso. Felicidad con solo estar a su lado, recostarme en él sin decir nada, solo recostar mi cabeza en él y cerrar los ojos, sentir sus labios, darle un beso y seguir recostada en él; sentir su sonrisa, escucharlo suspirar. Este estado es el mejor estado en el que he estado a lo largo de mi vida. De echo me he sentido ilusionada por otras personas, pero esto es más que una simple ilusión, es sonreír al verlo, sonreír al pensarlo, querer sus abrazos más que nada y desarmarme encima de él de vez en cuando, querer sus manos, sus pies, su nariz y sus ojos, quererlo todo él en su máxima expresión. Quererlo enojado y triste, resentido por alguna tontería o haciendo esa voz de niño inocente que lo hace irresistible ante mí, escucharlo y sentir como algo dentro mío no puede evitar estremecerse ante él, ante esa sonrisa, esa mirada y toda esa ternura. Porque sí, es él; él el chico que volcó mi cabeza en solo un mes desde hace casi un año, él quien ha sabido ganarse cada parte de mí, él a quien quiero darle amor todos los días y a cada instante, él a quien admiro y amo profundamente.
Él, el futuro paleontólogo más exitoso del país, el loco que ama las ballenas y los animalitos es el mismo que me agarró la mano desde la puerta de ese bar para no soltarme más.