viernes, 3 de abril de 2015

Sombras independientes, sombras dependientes, sombras que se posan en todo aquel que les dé permiso. Sombras más duras que la vida misma, de esas que se posarán en tus ojos a pesar de tener el sol apuntando a ellos, sombras que podré no ver, pero sí sentir. Sombras que pasarán por tu mente cada vez que encuentren una luz igual de cálida que la de tus -sus- recuerdos. 
"Sus" recuerdos, no "mis" recuerdos, no "nuestros" recuerdos. 
No tenemos recuerdos porque no hay luz que se atreva a hacernos sombra, no antes, no ahora. Temo que mi luz no sea así de cálida. Temo, también, que ni siquiera llegue a prender a tiempo. No pretendo ser igual y mucho menos ser tu "algo".