domingo, 23 de abril de 2017

Nunca te he escrito y creo que es porque no puedo asegurar tener en mi memoria, algún momento en el que nos hemos sentado a conversar. Tú y yo, conversar en serio. 
Eres graciosa y tierna cuando estás enferma, pero una loca de mierda la mayor parte del tiempo. Quién sabe qué tanto habrás pasado en la vida, ¿qué tanto daño te han hecho para amargarte de esta manera? Imagino algo que ronda tu mente aunque nunca jamás lo hayas mencionado. 

¿Cómo es cargar con ese peso en la mente? Quizás eso es lo que te aflige tanto, nunca me había cuestionado esto antes. Creo que es más de lo que había planeado escribir aquí.

Mi abuelo se suicidó hace ya muchos años, más de los que tengo yo de vida. No lo conocí, nunca jugué con él, nunca agarré su mano y nunca me dijo que mis hermanos y yo éramos sus nietos favoritos en el mundo gracias a la gran mujer que es mi madre. Nunca lo vi pelear con mi hermano mayor cuando protegía a mi abuela y no lo dejaba subir las escaleras hacia tu cuarto. Mi abuelo se movía a la derecha, mi hermano también; iba a la izquierda, él también; intentaba ir un escalón arriba y él se paraba. No sé cómo me enteré la verdad sobre su muerte, pero no fue hace mucho, es el "secreto familiar".

Nunca le he contado esto a nadie, no sé si es algo para contar o solo para publicar en un blog dejando que quien caiga se entere "sin querer".

¿Es eso lo que te ha amargado tanto? ¿Saber que el hombre con el que compartiste gran parte de tu vida "simplemente" prefirió dejarte sola?

¿Eso hiciste abuelo?

Creo que todos sabemos que no lo hiciste con ese objetivo, pero mi abuela no piensa como todos, nunca. Ella es la señora del drama y todo gira a su alrededor y todos quieren herirla y dañarla, hablar mal de ella, sacarle plata, robarle, estafarle, hacerla pasar como cojuda, pero mi abuela de cojuda y de paz interior no tiene nada.

Mi abuela es de ese tipo de señoras que te regatean absolutamente todo, así cueste S/. 0.10, ella exige  una respuesta a su "¿y nada menos?" hasta de la que ordena la ropa en Saga Falabella. Así es ella, loquita, doliéndome un poco, no sé si es por eso que no me doy el valor de ir a verte más seguido. Es difícil estar calmado y dar amor al mismo tiempo cuando lo único que haces es juzgar a la personas por cómo se ven, por cuánto dinero tienen o por dónde viven. 
Nunca me pareció justo nada de lo que pasó, para nadie. 
No sé si ya me cansé de intentarlo contigo, 
quizá debería sentirme mal diciendo esto, 
pero sabemos que no es así.


jueves, 20 de abril de 2017

Estaba intentando prender una luz y me topé con un peluche que me regaló mi ex y pensé en por qué lo tengo aquí conmigo si cuando lo veo ya no siento nada, recuerdo quién me lo dio, pero no me emociono ni me pongo triste, 
¿Así pasa cuando alguien se aparta y lo apartas de tu vida?
Tampoco quiero tirar el peluche, significó algo, me lo llevé a Argentina, lo abracé llorando en silencio antes de dormir mientras esperaba que me responda las primeras semanas en Buenos Aires. 
Recuerdo llegar ese jueves a mi cuarto y encontrarlo ordenado: mis zapatos afilados, mi cama tendida con esa manta roja de polar, todo en su lugar, menos este peluche, creo, no recuerdo, solo recuerdo mi reacción, luego, al ver a Frey, pero es como si mi mente hubiese editado ese momento de tal manera que el instante en el que agarro el oso, no está más, recuerdo que la primera vez que tuve sexo en ese cuarto vi el peluche tirado en el suelo con el calzoncillo encima, gruñí y lo guardé en la parte de arriba de mi armario, dentro de una mochila que nunca usé y no salió de ahí hasta que lo envié de regreso a mi casa cuando mis papás fueron a verme.
Podría dárselo a Branco para que lo destroce, pero no sé si valdrá la pena tener que limpiar el desastre luego.