Buscaba a un chico como el que conocí y dejé ir hace algún tiempo atrás. Buscaba y quería encontrar quien sepa sacar mi lado más extrovertido a penas aparezca frente a mí. Alguien a quien contarle mis miedos más estúpidos y los más comprensibles también. Una persona que me sirviese de confidente aún cuando no está a mi lado. Quería alguien en quien pensar...alguien en quien pensar y yo saber que también pensaba en mí. Que me sacara esa sonrisa estúpida que le tenía guardada y que cada vez que me quede colgada en el espacio los demás supiesen que era por él.
Quería sentir ese no-sé-qué que solo sale cuando ves a la persona que quieres; ese no-sé-qué que me dejaría sin aliento por un segundo y que recuperaría apenas lo abrazara. Buscaba alguien que entendiera mi rara manera de querer, que no le molestara mi desorden ni mis descuidos. Alguien que me diera la razón cuando creyera que la tenía y que me la quitara cuando hiciera las cosas mal. Que me abrazara sin motivo alguno y a cada momento, que me buscara la mano mientras los demás no ven y también en frente de ellos. Buscaba a alguien que tuviese el mejor humor del mundo y que soportara el mío. Quería también que me celara cuando me escuchase y vea hablar con o de alguien más . Que me dijera cosas divertidas y sin sentido que se le pudieran ocurrir. Que entendiera que no me importaba lo material, tan solo él mismo, que supiese que prefiero andar de la mano todo el día.
Buscaba a alguien igual a mí, pero totalmente diferente, con gustos musicales opuestos, costumbres distintas, ideales inimaginables y de sueños imposibles.Quería a alguien con quien pasar buenos tiempos y malos también, porque junto a él iba a soportar lo que venga. Quería, con él, sentir que no existía nada más. Tener la confianza que solo tengo con mi mejor amiga y que me hiciera saber que pasaba por lo mismo que acabo yo de expresar.
Buscaba, quería... ya no.