Sombras independientes, sombras dependientes, sombras que se posan en todo aquel que les dé permiso. Sombras más duras que la vida misma, de esas que se posarán en tus ojos a pesar de tener el sol apuntando a ellos, sombras que podré no ver, pero sí sentir. Sombras que pasarán por tu mente cada vez que encuentren una luz igual de cálida que la de tus -sus- recuerdos.
"Sus" recuerdos, no "mis" recuerdos, no "nuestros" recuerdos.
No tenemos recuerdos porque no hay luz que se atreva a hacernos sombra, no antes, no ahora. Temo que mi luz no sea así de cálida. Temo, también, que ni siquiera llegue a prender a tiempo. No pretendo ser igual y mucho menos ser tu "algo".
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