sábado, 21 de noviembre de 2009

Te recuerdo como el viento

El miedo se apoderó de mí, de un momento a otro no supe qué hacer todos me miraban, todos susurraban y yo... yo no sabía... sigo sin saber qué es lo que sucedió. Es que derrepende todos me miraron con un gesto de pena, ¡QUÉ LES SUCEDE! quise gritar pero nada salía de mi garganta ya seca por el miedo y por la angustia... ¡maldita angustia! sospeché de aquel hombre que me miraba muy fijamente sin expresión alguna, sentí un escalofrío recorrerme toda... me pareció conocerlo y en un momento me dieron ganas de correr hacia él y simplemente quedarme ahí parada frente a él esperando algún gesto, alguna palabra, alguna explicación ¡ALGO!
Todo intento era en vano, me vi parada en medio de tanta gente que me imaginé tantas cosas, que es imposible mencionar alguna, me vi allí tan sola pero a la vez rodeada de cientos de personas de todas las edades, razas, condiciones sociales y derrepente...
-HOLA! te extrañé en estos minutos que me tuve que ir ¿cómo te va?
-Yo no te conozco, o al menos no te recuerdo... ¿acaso eras mi amiga? - dije con una expresión de felicidad y rareza al darme cuenta que ya podía hablar-
-Claro que sí, me duele que no me puedas recordar estoy siempre a tu lado, incondicionalmente
-SIEMPRE?! no lo creo, lo único que recuerdo es caminar sola por todos lados... además si siempre estás a mi lado ¿por qué me dejaste tan sola y confundida aquí, en medio de tanta gente que parece hipócrita?
-Eso es lo que tú quieres ver, pero en el fondo sabes muy bien que no hay persona que te conozca más que yo, porque...
No quise escucharla más, sentí que me mentía sentí que no era una buena persona y me perdí, me perdí entre la muchedumbre, entre el ruido y el silencio, entre toda esa gente que vi tan feliz pero a la vez tan triste. Sentí que me faltaba el aire, que me faltaba todo y creí que se me iba la vida en un segundo cuando te vi allí parado... y fue ahí cuando reaccioné
-¡Te recuerdo, te recuerdo!, cómo no te pude reconocer si eras tú aquel hombre que me miraba muy extrañamente
-Sí era yo, te vi tan desolada que no tenía idea de qué hacer ni qué decir
-¿Acaso no pudiste ir hacia mi y salvarme de la confusión de aquel momento? necesitaba a alguien más que nunca, te necesitaba a ti! pero no te importé... eso lo tengo claro
-Perdóname yo quise ayudarte pero tu soledad era tan grande que tuve miedo de quedarme en ella tú sabes que...
Lo dejé y corrí, corrí lo más rápido que pude pensando que así me olvidaría de todo y que con el viento todas mis ideas volarían, me fui llorando y entendiendo que las palabras con solo eso... palabras, simples sonidos sin valor alguno que se olvidan y se alejan pronto. Las palabras que más duelen son las de la verdad, esas que te hacen ver todo de una manera diferente y real...

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